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04 octubre 2011

Un espacio para el gran Muxart, un maestro de la figuración

Uno de los principales pintores contemporáneos y destacado por sus trazos figurativos es Jaume Muxart (Martorell, 1922). El pasado mes de marzo se inauguró el ‘Muxart, Espai d’Art i Creació Contemporanis’, situado en la Casa Par de la villa que lo vio nacer, un edificio restaurado durante el 2010 y que está destinado a la conservación y exposición de las obras del artista.

Nada más adentrarse en el “museo”, uno se encuentra con un cuadro simbólico que lleva por nombre ‘Ícar’ (1965), una manera de evocar a la mitología griega, y que muestra las heridas de Ícar, ya sin alas, envuelto por la tristeza y el abandono. De ahí las distintas tonalidades de grises. Incluso las flores han perdido vida. En esta misma sala, también hay piezas emblemáticas como las que representan a miembros de su familia, por un lado ’Mis hermanas’ (1947), una de pie con los brazos cruzados y la otra sentada en una silla, se muestran serias pero dispuestas a ser observadas para la realización del cuadro. Una de ellas, aparece en ‘Maria Teresa Muxart’ (1947) estirada en la cama y leyendo un libro, con interés. De este modo empezó con el realismo, aunque años más tarde podemos observar el expresionismo en distintas obras, una de ellas es ‘Belén’ (1951). Movimiento cultural que Muxart establece con la figuración de rasgos lineales y denso empaste aportando intensidad. Aún así, al igual que muchos artistas, en su carrera también está presente el abstracto. ‘Gran árbol’ (1969) y ‘Cúpula blanca’ (1963) son un ejemplo, cuyos colores destacan al mezclarse claros y oscuros.

Siguiendo el recorrido uno se encuentra con su biografía a partir de documentación gráfica: fotografías de juventud, de familia, amigos, grupos de artistas, aulas y alumnos de Bellas Artes, catálogos e inauguraciones de exposiciones, entre otros documentos. En las paredes de la sala se muestran distintas fotografías de su entorno –también privado– y su lugar de inspiración y creación. Cabe resaltar un excelente autorretrato realizado en 1944.

Cuando uno va visitando el espacio, se da cuenta de la gran cantidad de obras del artista, y cómo se aprovecha cada pared con cuadros de distintas medidas y series, compuestos por colores violetas, amarillos y rojos atrevidos, y personajes con fisonomías bien peculiares. Este sitio pretende acercar los sentimientos más profundos del artista. Los espantapájaros, los jarrones que guardan la vida de las flores, paisajes con mar o montaña y sol; obras de pequeño formato muy bien meditadas y con trazos marcados. Al mirar de lejos, en las paredes se ve todo de colores, es como si la paleta del artista no descansara para encontrar el color más adecuado y, muchas veces, vivo.

Las pinturas al óleo de gran formato están reservadas para la parte final del recorrido. Los temas principales son las montañas de Montserrat bajo un cielo claro o la puesta de sol, el Big-bang ‘Figueres de la luz’, paisajes alucinantes, y espantapájaros de distintos colores que muestran el movimiento de su entorno y la incertidumbre. Hay series que forman parte de las mismas temáticas pero cada cuadro es distinto, transmite sensaciones, sentimientos y reflexiones que pertenecen a un momento clave para el artista. Este espacio también reserva un lugar, para los profesionales responsables de la catalogación de la obra y su documentación. Y permite recibir, además de los visitantes en general, la visita del artista, asesores, expertos y coleccionistas de la obra de Muxart. Reúne distintos libros y obras del pintor, y está presidida por un cuadro, `Ritmos´ (1987), de 160 x 195 cm que transmite alegría y un buen empujón para adentrarse en el estudio.


‘Ícar’ (1965), de Jaume Muxart


17 junio 2011

El MNAC presenta el Realismo de Courbet

El MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona) acerca la pintura de Gustave Courbet, artista referente en el mundo del arte del siglo XIX, a partir de 80 obras y bajo el título ‘Realismo(s). La huella de Courbet’. Es la primera vez que se pueden ver en nuestro país una quincena de sus obras.

En esta exposición se muestra la importancia que tuvo el conocimiento i la asimilación de las novedades francesas para el realismo catalán, sobretodo de pinturas dedicadas exclusivamente a la figura humana. Así mismo, pone de manifiesto que el realismo es difícil de definir. Además se revela la influencia del artista en la pintura catalana a partir, sobretodo, de la obra de Ramon Martí Alsina, maestría de la renovación pictórica e introductor del realismo en el panorama artístico español. El visitante puede descubrir los antecedentes y el legado del realismo en un recorrido que traspasa expresamente los límites temporales de este movimiento: desde el Siglo de Oro español –con pinturas de Murillo, Ribera y Velázquez– hasta el arte contemporáneo –a través de la obra de Tàpies–. Cada sala viene determinada por distintos temas. Estos son los espejos, las presencias, el arte viviente y el realismo.

El recorrido empieza con el ‘Autoretrato de Courbet con el perro negro' (1842), un homenaje a los artistas franceses por haber acogido los artistas catalanes. Se trata de un autoretrato de Courbet a los 25 años en París, con un punto de romanticismo y una mirada altiva que muestra gran seguridad y recuerda a la vida bohemia de los años 40 a París. En los años 1844-1845, el artista muestra una desesperación vinculada al tema del amor con la obra ‘El desesperado’, con una luminosidad muy buena presentando así, un contraste de las sombras y la luz que viene de detrás. Este cuadro estuvo siempre en su taller hasta que murió.

A Courbet le gustaba mucho la música y decidió hacerse un autorretrato con el título de ‘El violoncelista’ (1847) donde aparece transformado en un músico. Amigo de diversos músicos como el violoncelista Alphonse Promayet, aparece tocando el instrumento con la mano izquierda, y por tanto, es un cuadro pintado como si fuera su propio espejo.

Algunas de sus pinturas recibieron muchas críticas, como es el caso de ‘La hilandera que está durmiendo’ (1853) donde juega con la controversia, ya que tiene un punto de vista demasiado fotográfico y moderno y se dice que si se dibuja a una mujer dormida se debería hacer en un formato más pequeño. Además representa que está durmiendo y trabajando. Y la herramienta usada está muy cerca de las partes féminas aportando así un punto erótico.

También dibujo desnudos. Los pintores tenían excusas para representar el desnudo en el baño o en la mitología como la obra ‘La fuente’ –llamada también ‘Bañista en la fuente’– (1868) donde se muestra el cuerpo tal y como es. Courbet además pinta un cuadro que fue un encargo de un alemán que le pide una pintura donde se muestra un amor lésbico con el título de ‘El sueño de Courbet’ (1866). Aunque no se demostró hasta años más tarde que la pintase el artista francés. Otra pintura que también rompe bastante, esta vez con la feminidad de la mujer es ‘Mujer en las ondas’ (1868) porqué se muestra a una mujer desnuda con el bello de las axilas, algo poco agradable.

Para entender las pinturas de Courbet, es muy recomendable visitar esta exposición que compara y busca tanto puntos en común como controversias con otros artistas muy representativos de esa época. El ‘Realismo(s). La huella de Courbet’ se puede observar hasta el 24 de julio.

03 junio 2011

Un reencuentro con Beltrán Massés

Federico Beltrán Massés (Güira de Melena, Cuba, 1885 - Barcelona, 1949), en su época era un pintor español muy cotizado, incluso más que Picasso. Vivió una época gloriosa, con éxitos y trabajos muy bien valorados. Su pintura es clásica, de los años 20, pero aún destaca y prevalece en la actualidad, no queda para nada desfasada. Aún así, parece que su nombre, actualmente, no es tan conocido como el de Dalí, Goya, Picasso o Miró. De este modo, el Museo Dioceano de Barcelona, junto con Ibercaja, lo quiere recordar con una exposición de 200 piezas –entre pinturas, documentos, dibujos, fotografías y objetos personales– que lleva por título: ‘Un pintor en la corte de Hollywood’. Escogido porqué el artista se encargó de pintar a mucha gente de las cortes y del cine.

Fue alumno predilecto de Antoni Caba en la ciudad condal y de Joaquín Sorolla en Madrid. Sus obras realizadas en Europa, Estados Unidos y la India triunfaron. Algunos críticos definen al artista como pintor de Art Déco, pero supo meterse en distintos estilos. Lo que está claro es que su obra es realista moderna, aunque viviera el Novecentismo. Las figuras humanas son magníficas, las formas, las curvas, los perfiles, la expresión, las arrugas y hasta los hoyuelos. Impresionante.

En las cortes
En aquella época la fotografía no tenía color, no daba la vida que traía unas pinceladas excelentes con dotes de perfección. Así que la alta sociedad, como reyes, marquesas y duquesas, querían tener un retrato realizado por uno de los grandes, Beltrán Massés. Pintó a decenas de personajes como a los reyes Alfonso XIII de España, George VI del Reino Unido, Humberto II de Italia, Jorge II de Grecia, el Sha de Persia, los maharajaes de Kapurtala, de Indore, el príncipe George Bibesco, las marquesas Luisa Casati, de Casa Maury, de Martègne, el papa Pío XII, y así decenas de personas.

El cuadro del rey Alfonso XII tiene una tonalidad oscura, donde se muestra serio posando con su uniforme militar y sus medallas. En 1918 Bertrán Massés realizó la obra ‘La maja maldita’ y la Marquesa Casati lo vio expuesto en Londres. Le gustó tanto que quiso que le hiciera uno igual –‘La Marquesa Casati’ (1920)– también estirada y transmitiendo sensualidad, con sus profundos ojos verdes y una esfera de cristal azul en la mano pareciendo una vidente. La ‘Marquesa de Casa Maury’ (1921) también quería transmitir sensualidad posando con una rosa en la mano, un gran escote y una mirada pensativa. Muestra unos ojos azules muy bonitos.

Beltrán Massés no frecuentaba los círculos artísticos –como sí hacían muchos pintores de la época­–. Estuvo un tiempo en París, como muchos de los grandes, pero él se movía por otro ambiente, el de la ‘Jet Set’, las personas ricas.

Retratista de las estrellas Hollywood
Además, fue un retratista de Hollywood, pintó a los grandes del mundo del cine, a Rodolfo Valentino, Natacha Rambova, Pola Negri, Joan Crawford, Marion Davies, entre muchos otros. Con Rodolfo Valentino tuvo mucha amistad, según la historiadora de arte y periodista, María Antonia Salom de Tord, “fueron presentados en la Costa Azul durante el verano-otoño de 1924”. A partir de ese momento establecieron un contacto que les llevó a una gran amistad e hizo muchos retratos de él. Gracias al argentino pintó a muchos actores y actrices porqué Valentino le presentó a “todo Hollywood” en una fiesta el 1925. Se le consideraba un grande relaciones públicas, una persona muy abierta y simpática así que le fue fácil establecer más contactos. Retrató a un ‘Douglas Fairbaks, Jr.’ (1932) melancólico, apoyado en una barandilla, fumando un cigarro. También a ‘Joan Crawford’ (1932), que se muestra elegante y a la vez provocativa, enseñando medio pecho, con una camisa abierta donde el punto de cierre es con una pajarita. Está dentro de lo que parece una góndola, ya que por el fondo parece que está retratada en Venecia. Cabe recordar que el artista fue un éxito en la Bienal de Venecia de 1920.

Impresionismo
También tuvo otra faceta impresionista, donde pintaba cuadros llenos de distintas manchas con colores vivos. En estas obras revive románticas escenas de amor, parques nocturnos, todo sueño y fantasía. Así se puede observar en ‘Juegos en el parque’ donde aparecen tres mujeres con bonitos vestidos jugando entre los árboles.

Religión
La religión también ocupó parte de sus obras como un  ‘Descendimiento de la cruz’ (1921) donde se muestra la pena de Jesús sacrificado y sus discípulos adorándolo. La parte, tierna viene por parte de ‘La Virgen con el Niño’.

La bien documentada y excelente exposición que nos recuerda y hace revivir a este gran pintor se puede visitar hasta el 17 de julio.


‘La Marquesa Casati’ (1920) de Federico Beltrán Massés

18 mayo 2011

Durante el Día Internacional de los Museos se ofrecen varias propuestas

Hoy se celebra el Día Internacional de los Museos. En 1977 se inició esta iniciativa por parte del ICOM (Consejo Internacional de los Museos). En su 33º edición y con el lema ‘Museos y memoria’, se han organizado varias actividades en todo el mundo como jornadas de puertas abiertas, itinerarios, visitas y recorridos nocturnos, entre otras propuestas.

El ICOM ha explicado el motivo por el cuál se ha escogido este lema: “Con los objetos que conservan, los museos colectan historias y transmiten la memoria de las comunidades en las cuales vivimos. Estos objetos son expresiones de nuestro patrimonio natural y cultural. Muchos de ellos son frágiles, o a veces se encuentran en situación de peligro, y necesitan ser conservados con mucho cuidado. El Día Internacional de los Museos dará la oportunidad a sus visitantes de descubrir y redescubrir su memoria individual y colectiva”. De este modo, te invitan a conocer esa memoria.

Durante el día se desarrollan distintos temas: cuidado y acceso a las colecciones y documentos; historia de los museos; la memoria olvidada; la relación entre la memoria, la comunidad y la identidad, incluyendo la identidad familiar; y la contribución cultural de África al mundo. Los museos que participan realizan distintas propuestas. Para saber cuáles son pueden entrar en la sección 'Actividades 2011' –ordenada por continentes y países–, de la página web del ICOM.



10 mayo 2011

El Museo Diocesano acoge ‘Los Desastres de la Guerra’

Francisco de Goya fue testimonio directo de la Guerra de la Independencia española. Sus obras, entre 1810 y 1814, se convirtieron en crónicas gráficas de un horrible y trágico suceso. Con el título ‘Los Desastres de la Guerra’ el pintor aragonés realizó 80 grabados –realizados al aguafuerte con punta seca, lavis, buril y barniz– que forman parte de esta primera serie completa expuesta en el Museo Diocesano de Barcelona y con la colaboración de Ibercaja.

El artista hace una denuncia contra las atrocidades cometidas por el ejército francés contra los españoles, pero también quiere mostrar la violencia de los guerrilleros. Es una reflexión verdadera, por cruda que parezca. Así es la guerra. Una situación aterradora llena de violencia, crueldad, miseria y muerte. Obras escalofriantes como ‘No se puede mirar’. En esta se muestra la violencia ejercida sobre los débiles, en un momento en que tiene lugar una matanza de civiles desarmados, no importa si son hombres, mujeres o niños. No se muestra a los franceses, tan sólo, sus fusiles. No importan los soldados, sólo la impotencia y el dolor que producen sus armas. En ‘Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer’ se muestra un hombre de rodillas con los brazos abiertos mirando hacia el cielo como si buscara una respuesta. Imágenes devastadoras, como se muestra en ‘Enterrar y callar’ donde se puede observar a una pareja de pie que se tapan la nariz encontrándose al lado de varios cuerpos, de personas fallecidas, desnudos y tendidos al suelo. Con tan solo oír títulos de las obras, como ‘Ya no hay tiempo’, ‘Y no hay remedio’, ‘Bárbaros!’, ‘No se puede saber por qué’, ‘Así sucedió’, ‘Sanos y enfermos’, ‘¿De qué sirve una taza?’ y ‘Murió la verdad’, uno puede tener una mínima idea de lo que ha querido comunicar el pintor con esta grave situación.

Con los excelentes grabados, Goya nos transmite un claro mensaje: cuando hay una guerra la gente se vuelve cruel y hace cosas aterradoras. Las calamidades sucedidas entre 1810 y 1814 siguen pasando hoy en día. Por desgracia en distintos lugares del mundo hay guerras, y por tanto, esta obra también es un reflejo actual. ‘Los Desastres de la Guerra’ continuaran expuestos hasta el próximo 29 de mayo.



30 enero 2011

Montserrat y su belleza artística

Montserrat no sólo es bello por su paisaje sino también por lo que convive entre sus preciosas montañas. En su museo, el Museu de Montserrat, relucen decenas de bellas obras de grandes artistas. En el interior del moderno edificio hay distintas obras clasificadas y ordenadas según la época a la cual pertenecen, así durante el recorrido, el visitante puede apreciar los diferentes estilos y artistas que se exponen en sus salas.

20 noviembre 2010

Paralelismo entre Picasso y Degas

Edgar Degas (1834-1917) y Pablo Picasso (1881-1973) tenían un estilo parecido. Así se muestra en el museo Picasso de Barcelona. Obras que Degas pintó, más tarde Picasso hizo lo mismo y hasta desde una misma perspectiva. El artista malagueño sintió durante toda su vida una fascinación por la obra y personalidad de Degas. Coleccionó obras del impresionista, reinterpretó la iconografía más característica varias veces, y al final de su vida creó escenas que incluyen retratos de Degas, situado en un burdel.


Ambos artistas se centraron, a lo largo de su carrera, en la figura humana. Partieron del retrato para pasar de las técnicas tradicionales a una iconografía más moderna. No era fácil destacar. Degas, tenía unos treinta años cuando pintó los primeros cuadros modernos de importancia, en cambio, Picasso logró el mismo objetivo con tan sólo doce años.

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